
En la practica clínica cotidiana podemos encontrar algunas herramientas que provienen de antiguos ejercicios zen.
Los mándalas son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmo y el microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo.
En mi experiencia clínica he podido experimentar esta actividad de dibujo con pacientes esquizofrénicos crónicos en un contexto residencial.
El mandala permite el utilizo de la creatividad y favorece la concentración, el interés hacia el dibujo mandala depende de la características de personalidad del paciente. En la mayoría de los casos son los tipos de personalidad que mas prefieren el arte y las actividades abstractas.
Algunos esquizofrénicos con delirios de contenido religioso se interesan particularmente a los mandalas porqué se sienten atraídos por la características místicas del dibujo, sin pero caer en el delirio. Esto es debido a las características practicas propias (psicomotricidad y atención en un punto, concentración) que permiten el acercamiento a una realidad mas soportable por el paciente. La misma conclusión del mandala se presenta como un trabajo echo que transmite armonía y se ofrece como refuerzo positivo. El paciente admira su propia obra y toma confianza en el utilizar la propia creatividad a servicio de una realidad mas próxima.
Los mándalas son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmo y el microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo.
En mi experiencia clínica he podido experimentar esta actividad de dibujo con pacientes esquizofrénicos crónicos en un contexto residencial.
El mandala permite el utilizo de la creatividad y favorece la concentración, el interés hacia el dibujo mandala depende de la características de personalidad del paciente. En la mayoría de los casos son los tipos de personalidad que mas prefieren el arte y las actividades abstractas.
Algunos esquizofrénicos con delirios de contenido religioso se interesan particularmente a los mandalas porqué se sienten atraídos por la características místicas del dibujo, sin pero caer en el delirio. Esto es debido a las características practicas propias (psicomotricidad y atención en un punto, concentración) que permiten el acercamiento a una realidad mas soportable por el paciente. La misma conclusión del mandala se presenta como un trabajo echo que transmite armonía y se ofrece como refuerzo positivo. El paciente admira su propia obra y toma confianza en el utilizar la propia creatividad a servicio de una realidad mas próxima.